MUNDIAL EN LAS ESCUELAS

Un espacio de aprendizaje y reflexión para los chicos

En tan solo horas la Selección disputará su primer partido por el Mundial Qatar 2022 y con el tema surgen diversos tópicos interesantes como por ejemplo la educación.

Fuente: Noticias Argentinas

Todos somos conscientes de que cada partido de argentina, sobre todo en el último tiempo, paraliza el país de punta a punta y esta vez no será la excepción.

Cultura, partidos, sentimiento, pasión, aprendizaje, todo eso y más se conjuga en el evento que desde el 20 de noviembre al 18 de diciembre estará presente en todos los lugares.

Para este certamen algunos lugares como San Luis, Buenos Aires y Capital Federal señalaron que en la mayoría de las escuelas no computarán las faltas o las llegadas tardes, algo que no sucede en otros donde informaron que sí se las adjuntarán.

«Los chicos en Argentina piden ver los partidos del Mundial. A mí me parece que es importante que se vean en la escuela. Es un evento deportivo y cultural, la escuela tiene que transmitir esa cultura. Hay que vincularlos a cuestiones de formación ética, de ciencias naturales, de ciencias sociales. Hay que hacerlos y llenarlo de contenido. Eso tiene que suceder democráticamente en cada escuela. Todo esto hay que trabajarlo, no es lo mismo nivel inicial que secundario», sostuvo el ministro nacional, Jaime Perczyk.

En las escuelas es donde se permite tener el encuentro de todos estos tópicos y por este motivo NA conversó con psicólogas para poder diversificar cómo influye el Mundial en el aprendizaje y autoestima de los chicos en el colegio.

Laura Lewin es Especialista en Educación y sostuvo por qué cree que es buen método que los estudiantes miren los partidos en las escuelas: “Va a depender de cómo se implemente. A priori, es una excelente oportunidad para que los chicos se hermanen, para trabajar la cohesión y la identidad del grupo. Si se trabaja en la escuela el valor del respeto por el otro y se dan pautas claras en relación al comportamiento mientras se ve el partido, creo que es positivo. Es una buena idea para plantear un “fair play” a nivel audiencia. Es decir, qué sí está permitido, y qué no”.

Belén Pineda es Psicóloga clínica y deportiva y junto a su colega Malena Casasola también dieron un panorama alentador: “Es una excelente iniciativa para fomentar el sentido de comunidad educativa entre los alumnos, docentes y personal de la institución. Incluso poder compartir y reflexionar sobre las emociones y reacciones que nos genera. Pensar la escuela como instancia socializadora permite dar un marco de contención y construcción a este fenómeno del deporte que atraviesa a todas las generaciones. Aprovechar pedagógicamente este evento es fundamental, consideramos que no se puede desarticular con el clima que se vive en gran parte del mundo más allá de que nos guste o no la actividad. En este sentido, el deporte en general y no sólo el fútbol posibilita trabajar con los alumnos recursos y habilidades que se pueden aplicar tanto dentro como fuera de la cancha. Por eso alentamos a incluir y dar difusión también al deporte amateur que tantos aprendizajes nos brinda”.

Lo interesante es que en la mayoría de las provincias se optó por utilizar la Copa del Mundo desde otros puntos pedagógicos, además de que no justificarán las faltas por si algún alumno no asiste a clases.

Ante esta toma de decisión Laura Lewin explicó que el Mundial no solo se siente a partir de mirar un partido si no que puede utilizarse como forma educativa desde varias aéreas cómo: “En construcción de la ciudadanía, educación en valores, el respeto por las diferentes culturas, diversidad cultural, religión, juego limpio. También la historia de cada selección y de los países anfitriones. El arte, la lengua, hasta incluso la matemática son temas interesantes para conversar y que los más chicos aprendan”.

“El deporte en este caso nos permite aprender sobre valores como el juego limpio, respeto, cooperación, identidad y pertenencia. También sobre cultura, geografía, idiomas y hasta matemáticas. Por otro lado, es muy importante poder transmitir la importancia de la actividad física a cualquier edad y los beneficios de esta no sólo desde un aspecto físico. Es fundamental trabajar sobre la incorporación de hábitos de vida saludable, la educación emocional y la importancia del cuidado de la salud mental”, destacaron Pineda y Casasola.

Esta Copa del Mundo es particular a las anteriores primero porque se realiza en Qatar, un país que no es influyente en torno a lo que es el fútbol y después porque se juega sobre el final del año, por las altas temperaturas, lo que provoca un sentimiento más de euforia y espera que en otras ocasiones.

Aun así, en la Argentina el Mundial llegó un poco antes tras el furor que generó la venta del álbum y figuritas. Con esta participación esencial las escuelas se volvieron un centro de intercambio lo que permitió un nuevo panorama de la recreación.

“El furor de las figuritas no hizo más que exponer algunas conductas que vemos reflejadas en la sociedad actual. La necesidad imperiosa de tener todo ya, al costo que sea y de la manera que sea. Vale preguntarnos, ¿por qué tanto apuro? Poder acompañar a nuestros hijos a que desarrollen los tiempos de espera, la comunicación con otros a la hora de intercambiar figuritas, son experiencias y aprendizajes que los forman como individuos. Que puedan transitar la frustración de no obtener esa figurita tan deseada y continuar en su búsqueda sin rendirse es algo que no deberíamos obturar como adultos. Al fin y al cabo, el deporte siempre nos enseña eso ¡que no se abandona!”, manifestaron Belén y Malena.

Algo similar opinó Laura, señalando que generó grandes debates: “En los hogares, por ejemplo, hubo que hablar acerca del valor del dinero, y una lección muy importante: aprender a esperar y esto no es un tema menor, estamos hablando de enseñarles a nuestros hijos a dilatar la gratificación, algo que sin dudas es muy importante en la vida. Significa aprender a desarrollar la paciencia y gestionar la frustración”.

“Por otro lado, salieron las figuritas de imprenta. Vos podías elegir qué grupo te sirve y ahí el aprendizaje, tal vez, es que los atajos no sirven. Esta vez se pudo observar el esfuerzo de las familias que debieron recurrir a las fotocopias para que sus hijos también pudieran participar. Eso es admirable porque sostienen la ilusión de sus hijos. Además, muchísimos chicos conocieron países que no conocían y aprendieron algo importante: la diferencia entre aprender para rendir un examen, y aprender para ellos, porque eso que aprenden les resulta gratificante. Cuando vemos la emoción y motivación con la que los chicos aprenden cuando el tema les interesa, no nos queda más que replantearse qué pasa con la escuela tradicional y por qué no logra emocionar a los alumnos. Esta es una gran lección para entender por qué las clases en las escuelas deben ser significativas y relevantes”, continuó Lewin.

Entonces ¿Qué genera para los más chicos la Copa del Mundo? En pocas palabras permite tener el conocimiento de nuevas aperturas a nivel nacional y global y como destacaron las psicólogas plantea un panorama de aprendizaje que denota ser más que interesante para la enseñanza de esta sociedad.

“Comprendemos los procesos motivacionales orientados a dos aspectos, los rendimientos y los resultados. Como sociedad observamos que muchas veces tendemos a quedarnos únicamente con el último perdiéndonos todo lo que vivimos en el proceso. Sugerimos que el foco pueda estar allí, en todo eso que vivimos incluso desde antes que empiece el Mundial, la unión de cantar todos para la misma hinchada, con los mismos colores y banderas. Ese período de tiempo donde pareciera que nos damos una tregua ante todas las diferencias abrazándonos en un sólo grito de gol”, resaltaron ambas psicólogas deportivas en torno a todas las emociones que pueden generar disputar este certamen.

Ante este mismo tópico Lewin respondió: “¡Una montaña rusa de emociones! Imaginate la adrenalina de un jugador que está por meter un gol, la oxitocina al abrazarse con sus compañeros, y la dopamina, asociada al placer, que hace que el juego genere una especie de adicción. Todo eso que le pasa al jugado le pasa, casi en igual medida, al espectador gracias a las neuronas espejo que nos permiten sentir empatía por el otro. El sistema de neuronas espejo permite hacer propias las acciones, sensaciones y emociones de los demás. Si el jugador grita de alegría, nos abrazamos todos eufóricos, si erra el gol, nos frustramos o enojamos. Por otro lado, el mundial funciona como un bálsamo en estos tiempos, en donde la gente encuentra ilusión y alegría. Y si bien, obviamente, todos queremos ganar, esta es una buena oportunidad para enseñarles a nuestros hijos a reconocer el esfuerzo por sobre el resultado, es decir, a separar el fracaso de la autoestima».

Por último, Laura destacó que lo que pase por fuera del Mundial va a quedar en un costado de menor importancia y ante este panorama sostuvo: “Lo que no debemos hacer es abstraernos de la realidad, ya que con mundial o sin mundial, se siguen tomando decisiones que nos afectan a todos”.

Uniendo este tipo de pensamiento Casasola y Pineda dieron algunos consejos para como sociedad adaptarnos a este certamen internacional:

– Poder disfrutar del proceso y no sólo de los resultados.

– Está bajo nuestro control poder elegir cómo y con quien vemos y compartimos cada encuentro, es importante tener en cuenta este aspecto para evitar situaciones incómodas y/o discusiones que pueden evitarse.

– Disfrutar del momento presente, de la alegría de poder vivir un evento tan importante: “El ayer es historia, el mañana es un misterio, pero el HOY es un obsequio por eso se llama PRESENTE”.

– Conectarse con el sentimiento de ilusión y esperanza de conseguir eso que deseamos tanto.

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