TRUMPISMO Y BOLSONARISMO

La estabilización de la nueva derecha que propone una «guerra cultural»

Según especialistas, Donald Trump y Jair Bolsonaro son principales emergentes de una «nueva derecha» que articula internacionalmente mientrasque al interior de sus países promueven «guerras culturales» que polarizan a la sociedad.

Fuente: Télam
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El potencial regreso de Donald Trump al centro de la escena tras las elecciones del próximo martes en Estados Unidos y la performance de Jair Bolsonaro en el balotaje que perdió con Lula reflejan la vigencia del trumpismo y el bolsonarismo como «fuerzas sociales permanentes» y no «accidentes electorales», coincidieron académicos consultados por Télam.

Los especialistas encuadraron a Trump y Bolsonaro como los principales emergentes de una «nueva derecha» que articula internacionalmente mientras fronteras adentro promueve «guerras culturales» en sociedades cada vez más polarizadas.

El resultado obtenido por Bolsonaro y los triunfos de la línea dura de Trump en las primarias del Partido Republicano confirman que se trata de «fenómenos profundos» incubados subterráneamente, y que buscan canalizar la percepción individual del «hartazgo» como «un espacio de disputa», observaron los analistas.

Para eso -ampliaron- recurren a una batalla cultural entablada desde valores reaccionarios y conservadores como el racismo y el nativismo, junto a narrativas anti-elites.

La perdurabilidad de esta «alt-right» (en inglés, «derecha alternativa», término acuñado por un supremacista estadounidense) coincide con una coyuntura global atravesada por la inflación y la guerra, un ciclo económico en el que el capitalismo no logra concretar «la promesa de prosperidad» para la población de los países centrales.

Esto explica por qué la nueva derecha -paradójicamente- tiene hoy dificultades para instalar socialmente un discurso económico basado en conceptos que en la década de los ’90 habían sido hegemónicos, como «la eficiencia», «la modernidad» y la expectativa en que la acción del mercado resolverá los problemas.

Estas fueron algunas de las conclusiones del consultor catalán Antoni Gutiérrez-Rubi, asesor en comunicación; la politóloga María Esperanza Casullo, autora del libro «Por qué funcionan los populismos» (siglo XXI), y su colega José Natanson, director de la edición Cono Sur de Le Monde Diplomatique, quienes analizaron la inminente elección en EEUU y los puntos de contacto entre Trump y Bolsonaro.

Los tres coincidieron en que la clave para entender al trumpismo y el bolsonarismo está en las transformaciones que se incubaron en ambas sociedades más que en los consejos que puede haber dado el estratega común que trabajó para ambos, el empresario de medios y especialista en finanzas Steve Bannon.

Bannon fue uno de los fundadores del portal Breitbart news y es considerado uno de los pioneros en el uso sistemático de las noticias falsas con fines electorales, al igual que en la propagación del discurso del odio, lo que derivó en suspensiones de sus redes; tuvo también acusaciones y condenas judiciales.

En cuanto a lo que ocurrirá el próximo martes en EEUU, Gutiérrez-Rubi sostuvo que «los pronósticos anticipan una victoria republicana en la Cámara de Representantes y un Senado muy igualado» aunque «más allá de la aritmética legislativa» lo más importante será la prueba de que «ganar no es lo mismo que gobernar», resaltó.

«Vamos hacia sociedades y electorados cada vez más polarizados», marcó, y advirtió que esa fractura «implica un ejercicio de autoexigencia muy grande» para los dirigentes políticos que quieran competir en elecciones, en particular aquellos de sesgo progresista.

En ese punto, señaló que la prioridad para los demócratas no es dirigirse a los votantes de Trump diciéndoles «que están equivocados» sino «darles esperanza, pertenencia y sentido».

«Para construir una mayoría, en definitiva, se trata de ensanchar los bordes de la democracia y poder representarlos», dijo Gutiérrez-Rubi.

Por otro lado, consideró que las democracias están viviendo un ciclo «de hartazgo-ilusión-hartazgo» en el que si se analizan las últimas once elecciones presidenciales en Sudamérica desde el eje «continuidad versus cambio» (tomando como disparador los comicios de 2018 en Paraguay), «la oposición gana 10 de 11».

«Es importante entender que el hartazgo es un espacio de disputa; de combate de ideas, sentidos y emociones», remarcó, y al evaluar desde su especialidad la reciente campaña de Bolsonaro valoró que utilizara «consignas y mensajes cortos, directos y claros que conectaban con la cotidianeidad y las emociones».

Sobre Trump, subrayó que el magnate es reconocido por su electorado como alguien que «encarna la audacia del canalla al que todos dan perdedor y finalmente consigue, con todo tipo de argucias, vencer al destino predeterminado».

Para Natanson, la hiperpolarización que se viene en EEUU tuvo un antecedente extremo en Brasil, donde hace una semana se enfrentaron «el agronegocio, el evangelismo político y los reclamos de mano dura», sintetizados por Bolsonaro, frente al «frente democrático que armó Lula», dijo.

«Bolsonaro -siguió Natanson- es como la mayonesa. Vos ponés huevo, aceite y limón, los mezclás y en algún momento la mayonesa emulsiona. Bueno, Bolsonaro es la emulsión de esas fuerzas que ya estaban pero corrían por separado, incluso distribuidas en otros partidos», resumió como metáfora.

Y al trazar una analogía entre el excapitán del Ejercito y el magnate de bienes raíces, dijo que lo que ambos representan no puede catalogarse como «dictadura», aunque sí motorizan -advirtió- «una degradación fenomenal de la vida cívica que erosiona las instituciones de la democracia republicana» de un modo «larvado, progresivo, opaco y viscoso».

«Estas nuevas derechas no plantean una cancelación de la democracia, sino que usan argumentos democráticos aunque sea para desconocer resultados electorales», opinó Natanson en relación a un tema de debate permanente cuando se habla de la «alt-right», y que en el caso de EEUU incluye un episodio traumático como el asalto al Capitolio, que terminó con cinco muertos.

Otro factor determinante de la nueva derecha es la articulación internacional de sus principales referentes, una coordinación que incluye intercambio de memes, videos y fragmentos de discursos que -a juicio de la politóloga Casullo- está mucho más desarrollada que la que llevan a cabo la izquierda, los espacios progresistas y de impronta nac&pop.

«La derecha hoy está más articulada internacionalmente que la izquierda. No institucionalmente, pero sí a nivel de una especie de ‘club de líderes autoritarios’ que todo el tiempo se hablan, se comparten memes, discursos y hasta asesores. La izquierda, hoy, no tiene nada así», observó Casullo.

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