TODO POR DAR VUELTA

La Bombonera latió por Messi

Luego de una goleada ante Venezuela en cancha de Boca, con un invicto de 30 fechas que alimenta el sueño del mundial, enfrentando una cámara el 10 de la Argentina, con una esquiva sonrisa deslizó lo que toda la Argentina teme: que el de Qatar posiblemente sea su último mundial como jugador.

Fuente: Télam
messi

Mejor ni pensarlo, sería muy arriesgado y hasta probablemente un error afirmarlo, pero el fantasma empieza a sobrevolar y la sensación de que Lionel Messi haya jugado esta noche unos de sus últimos partidos con la camiseta argentina en el país es un hecho que puede aproximarse a la verdad por estricta lógica.

Ni el propio Leo debe saberlo con certeza, al final, su vigencia y su jerarquía le permite proyectar un futuro en la «Albiceleste» más allá de Qatar 2022, aunque todavía no sea tiempo para esas especulaciones.

Pero lo concreto es que la noche en la Bombonera tuvo la atmósfera de las jornadas especiales, aquellas que se graban para siempre en la memoria del fútbol argentino.

En esta cancha de Brandsen 805 hizo su despedida Diego Armando Maradona, la eterna tarde de «la pelota no se mancha», y el viernes se presentó su heredero sin garantías de que el fanático argentino vuelva a verlo en casa con la número 10 y la cinta de capitán en su brazo izquierdo.

La apretada agenda de la Selección hasta la Copa del Mundo impide que Argentina tenga su tradicional partido amistoso de despedida, al margen del deseo del plantel, como lo reconoció el propio DT Lionel Scaloni.

Será por eso que la hinchada mimó al ídolo a cada instante: un cántico, una ovación, una bandera o una simple reacción de entusiasmo cada vez que tocó la pelota.

En una de las cabeceras se desplegó una pancarta blanca, de letras negras, retirada antes que comenzara a la acción: «Messi, el más grande del mundo. Jugador Nro 12».

De la tribuna opuesta colgaba otra con su imagen y la de Maradona, combinada con la leyenda: «Hinchas argentinos».

El máximo goleador histórico del seleccionado se sintió a gusto durante toda la noche, desde el mismo momento que salió para el calentamiento y recibió una contundente demostración de confianza: «¡Que de la mano, de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar…».

En el partido jugó suelto, dispuesto a incorporarse a la construcción de la jugada con un pase, atento a quedar perfilado para un remate al arco o decidido a ensayar una apilada como la de los 29 minutos del primer tiempo, que terminó dentro del área con su remate bloqueado.

De una corrida suya por el centro del campo derivó la apertura del marcador de Nico González. Todas sus intervenciones fueron acompañadas del griterío de los hinchas.

Messi siempre encendió la ilusión, aún cuando el ambiente en el estadio decayó por la característica propia del público de la Selección, menos efusivo que el que acude los fines de semana a los torneos de AFA.

Cuando generó un tiro libre cercano al área rival y acomodó la pelota para su ejecución, se prendieron las luces de cientos de celulares que buscaban registrar el instante mágico de su gol.

Fue por lejos el centro de la fiesta del campeón de América, rol apenas desplazado hacia el «Fideo» Ángel Di María, artífice del gol consagratorio en el Maracaná y responsable de sentenciar el partido de esta noche tras su ingresó al promediar la segunda parte.

Messi: «Hace tiempo que soy feliz acá, desde antes de ganar la Copa. La gente me demuestra que me quiere y soy un agradecido. Todo fluye natural, es mas fácil adentro y afuera de la cancha».(Foto Julián Álvarez)

La centralidad volvió al 10 un rato después cuando anotó el tercer gol con un defectuoso remate de derecha que le provocó una sonrisa en el festejo con sus compañeros.

Tras conseguir su quinto gol en La Bombonera, número 81 con la Selección, recibió la reverencia de todo el estadio.

Coleccionista de récords, Leo ostenta también el privilegio de sumar la mayor cantidad de presencias con la camiseta argentina. El partido de esta noche fue el número 159 de su historia con el seleccionado mayor.

De todos ellos, 42 los jugó en el país con un notorio desbalance geográfico: 27 en Buenos Aires, 4 en San Juan, 3 en Córdoba, 2 en La Plata, Santa Fe y Mendoza; 1 en Rosario y otro en Santiago del Estero.

En La Bombonera fue su quinta presentación desde el día que experimentó por primera vez la sensación de pisarla: el 5 de octubre de 2017 en un 0-0 con Perú. Allí mismo anotó un triplete en un amistoso con Haití, previo al Mundial de Rusia; decretó la victoria sobre Ecuador (1-0) en el inico de las actuales Eliminatorias Sudamericanas y jugó en el empate con Paraguay (1-1) por la tercera fecha.

La goleada de esta noche ante Venezuela (3-0) no fue una vez, tuvo matices especiales. Leo fue ovacionado como pocas veces y escuchó una firme convicción del pueblo argentino: «De la mano de Messi, vamos a Qatar, y la vuelta, y la vuelta vamo’ a dar».

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