ESCRIBE VERÓNICA SFORZIN

El medio es el mensaje

La autora, Dra. en Comunicación y Lic. en Sociología por la Universidad Nacional de La Plata, analiza la circulación de noticias a través de nuevos formatos y el surgimiento de los mensajes que dieron marco al ataque a la Vicepresidenta.

Fuente: Noticias Argentinas
Opinión

Mapear las nuevas mediaciones y formatos de consumo de noticias e información de la población en argentina resulta de gran interés para problematizar como fluyen, los tan mencionados discursos de odio, que dieron marco al intento de magnicidio de la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner.

Parafraseando una vez más la famosa frase del canadiense McLuhan “el medio es el mensaje”, a la cual sin duda el siglo XXI y las transformaciones sociales provocadas por las nuevas tecnologías han dado su verdadera dimensión.

En la era del Big data, la Inteligencia Artificial, pero también de la concentración mediática y de la concentración en unas pocas, poquísimas manos de las tecnologías de la información y comunicación a nivel global, las nuevas mediaciones hegemónicas tienen una capacidad inusitada de modular e influenciar a las audiencias, de diversas maneras, con herramientas que exceden lo que denominamos como noticias y la información. Es esta la situación la que permite que unos discursos se instalen más que otros y se reproduzcan desde distintos lugares, convirtiéndose en las representaciones dominantes.

La frase de McLuhan nos permite pasar del análisis del discurso al análisis, desde la economía política de la comunicación y la cultura, de los medios y sus modelos de negocios. Permite cruzar una grieta solo puesta desde una mirada académica, pero entrecruzados que desde una perspectiva social, política y geopolítica.

En América Latina los discursos dominantes los encarnan los grandes medios hegemónicos, y desde hace ya más de una década, de manera creciente, fluyen por las redes sociales, las cuales, menos tik tok, pertenecen a corporaciones estadounidenses. Es decir, medios hegemónicos, dentro de otros medios hegemónicos globales. También, el intento de magnicidio de la vicepresidenta y la reacción popular ocupando la calle, demuestra como la comunidad logra contrarrestar estos mensajes en tanto exista la organización social, siempre en resistencia, y gracias a la política comunicacional de gobiernos nacionales y populares que co-ayuda (o debería) a la democratización comunicacional.

Mientras desde el poder, la comunicación es solo un instrumento de encubrimiento de sus deseos e intenciones y un terreno para instalar la ideología que necesitan, desde el campo popular, la comunicación es un instrumento al servicio de la consolidación de los procesos de transformación social, justicia social y unidad popular, a esto se le suma la necesidad de concebirla como un derecho básico universal, desde una mirada liberal del derecho, pero que permite comenzar a dar el debate de fondo.

Si a este escenario de concentración mediática y tecnológica, le sumamos que en el plano geopolítico estamos atravesando no solo una crisis civilizatoria del modelo angloamericano, sino una guerra hibrida global por el futuro de la especie humana (algunos autores e incluso el Papa Francisco, hablan de una cuarta guerra mundial), podemos comprender que, para los grupos de poder occidentales la verdad se encuentra muerta hace rato y la comunicación y las tecnologías no sólo son un botín de guerra, sino que son instrumentos cruciales en la modulación de las poblaciones para que respondan a sus intereses.

A diferencia de otros momentos de guerra mundial, como la primera o la segunda, en la actualidad hay un uso permanente y continuado de la maquinaria ideológica y de nuevos instrumentos que afectan la cognición de toda la población mundial, ya que las tecnologías permiten un alcance directo, inmediato y constante a cada individuo.

En este sentido, es la ética y concepción de la comunicación y la soberanía tecnológica y comunicacional lo que se encuentra en disputa en la actualidad. Mientras los pueblos y los Estados nacionales y populares las necesitan como instrumentos que permitan comprender el mundo, sus disputas y la conexión con los intereses populares, los grupos de poder solo la necesitan como un instrumento de ocultamiento de los verdaderos actores que provocan la desigualdad mundial y sus intereses.

Fluidez y consumos de discursos del odio

Si uno tuviera que imaginar el formato de como fluye la información, las noticias, los mensajes, memes, e imágenes en nuestro país en el año 2022, seria desde unas pocas fuentes (medios hegemónicos), pasando por otras pocas corporaciones de redes sociales, hacia las mayorías de la población que de manera individual revisan su celular.

Según el Informe sobre Noticias Digitales en 2022 del Instituto Reuters de la Universidad de Oxford el 85% de los argentinos consume información online (es decir a través de internet) y el 70% a través de las Redes Sociales (es decir Facebook, YouTube, Instagram, WhatsApp principalmente); si bien la televisión continua acaparando alrededor de un nada desdeñable 60% del consumo.

El 75% de los argentinos consume noticias a través del celular. Este dato no es menor, ya que no es lo mismo el consumo de noticias sentados en una computadora, donde el proceso de elección de las paginas es más amplio, que en un celular en donde se restringe al consumo a través de las Redes Sociales.

¿Cómo se establece la relación entre los medios hegemónicos de Argentina y las Redes Sociales, el medio por el cual nos llega la mayoría de la información? En un artículo que escribí en el 2021 hay alianzas construidas entre Big Tech y los grandes medios: “En el 2020 Google impulso su nueva plataforma de noticias News Showcase, una herramienta desarrollada “con el objetivo de promover el acceso a periodismo de calidad, asociándose con medios confiables que producen contenido. Se puede acceder a este contenido de alta calidad a través de las aplicaciones Google News y Discover, disponibles para Android e iOS.”

Para utilizar las noticias de medios como Clarín o La Nación en Argentina, Google está invirtiendo mil millones de dólares, durante un período de 3 años. “Los medios tradicionales ya vieron la posibilidad de una nueva gran entrada de dólares, en lo que podríamos denominar una “pauta no-oficial”, sino privada, proveniente de las corporaciones trasnacionales.”

A esta situación hay que sumarle la no regulación del espectro digital, debate que tenemos que comenzar a darnos en la sociedad y el Estado, para que los Medios Tradicionales no sean los que más capacidad tengan de influenciar en la comunidad digital, como lo demuestra el estudio realizado por Vox Populi Data . Este estudio muestra como los mayores influencers respecto del intento de magnicidio de CFK fueron los grandes medios. Si a este dato le sumamos, que según la consultora Reputación Digital, “el 62.49% de la población cree que el atentado fue armado» podemos establecer, un poco linealmente, una relación entre el medio y el mensaje.

Por supuesto que esto no termina en este pequeño entrecruzamiento de información que está a la luz de todos. También tenemos que investigar e indagar de donde se financia la campaña de troll y de bots que construyen este mismo sentido social, y que son quienes promueven y esparcen los discursos de odio.

Hay mucho por problematizar y debatir respecto del funcionamiento de internet. Existen numerosos foros de debate en donde se radicalizan los discursos políticos y se centran en la eliminación del adversario político, llegando en muchos a divulgar ideas neonazis. En estos foros se legitima y se promueve pasar a la acción los discursos del odio contra determinados referentes. Quienes promueven y sostienen estos foros y cuál es el rol del Estado al respecto es lo que hay que indagar, ya que de estos foros participan amplios sectores, sobre todo los jóvenes.

En la guerra hibrida en la cual se encuentra el mundo uno de los aspectos centrales es la disputa cognitiva, la cual según dos documentos de acceso público innovation hub un Centro de Innovación que asesora a la OTAN: “Los ataques se definen, estructuran y organizan para alterar o engañar a los pensamientos de líderes y operadores, de miembros de todo el mundo social o clases profesionales, de los hombres y mujeres en un ejército, o en mayor escala, de toda una población en una determinada región, país o grupo de países. La agresión cognitiva no tiene límites. Puede tener una variedad de objetivos y se adaptará a otras estrategias que se utilicen: conquista territorial (una región limítrofe, península o grupo de islas, por ejemplo), influencia (elecciones, agitación popular), interrupciones del servicio (nacional o local) administraciones, hospitales, servicios de emergencia y saneamiento, agua o suministros de energía) o transporte (espacios aéreos, cuellos de botella marítimos…), robo de información (a través de la divulgación involuntaria o el intercambio de contraseñas…) etc.”

Pacto social y democratización de la comunicación y la tecnología

Se está instalando desde diferentes usinas de pensamiento que el intento de magnicidio a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner es la puesta en práctica de discursos de odio instalados por los medios que fomentan la destrucción del adversario.
Si bien es en parte así, no se puede ocultar el entramado que implica la utilización de grupos de choque por parte de las estructuras del poder, preparados y financiados. Los medios hegemónicos son parte de entramados de poder que utilizan diversas herramientas para instalar sus gobiernos y condicionar a los gobiernos nacionales y populares, esto es lo que venimos denunciando con el lawfare en América Latina y en Argentina.

La posibilidad de establecer un pacto social en donde los diversos actores comunicacionales y tecnológicos trabajen para erradicar los discursos del odio implica necesariamente el debate de la democratización de las tecnologías y de la comunicación. No podemos caer en falsas expectativas desde el campo nacional y popular o quedarnos con discursos y doctrinas que oculten los intereses de poder que están en disputa en argentina, porque este ocultamiento impide que la sociedad de los pasos necesarios en la conciencia y la madurez de afrontar los verdaderos desafíos de manera conjunta entre las organizaciones sociales y sus representantes.

El análisis del discurso, no puede ocultar la necesidad de democratización de los medios de comunicación. La necesidad de la población de contar con una comunicación diversa y de calidad, derecho que debe garantizar el Estado fomentando el desarrollo de los pequeños y medianos medios de comunicación a lo largo y ancho de todo el país. Así como promover la ocupación del terreno digital por parte de estas organizaciones y el necesario debate respecto de la regulación del espectro digital.

Si algo permitió el peronismo y su doctrina es la comprensión de los intereses en juego y de los desafíos históricos que tuvimos que atravesar todos juntos, organizados y movilizados. Las grandes movilizaciones en apoyo a la presidenta demuestran una sabiduría historia acumulada, en donde la ocupación de la calle es el instrumento central, pero si este proceso no es conducido, rápidamente se desquebraja y avanza la desconfianza en los liderazgos vistos como los actores que una vez más negocian pactos imaginarios y llevan a retrocesos estructurales.

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