A MEDIO SIGLO DE LOS FUSILAMIENTOS

Con actos y homenajes en Trelew conmemoraron los 50 años de la masacre

Al cumplirse medio siglo de una jornada trágica en la localidad de Trelew, funcionarios y dirigentes estuvieron en la localidad chubutense para conmemorar la muerte de los 16 presos políticos fusilados en la base naval Almirante Zar.

Fuente: Télam
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Familiares de las víctimas, exdetenidos políticos y funcionarios nacionales participaron este lunes del acto central de conmemoración por la Masacre de Trelew que se realizó en el Centro por la Memoria que funciona en el antiguo aeropuerto de esta ciudad de Chubut, donde fueron recapturados los 19 guerrilleros que se fugaron de la cárcel de Rawson y fueron fusilados en la base Almirante

En el lugar se leyó un documento conjunto elaborado por parientes, expresos políticos, organismos de derechos humanos y sindicatos, en el cual se instó mantener las políticas de Memoria, Verdad y Justicia y se reclamaron la sanción de normas que condenen «el negacionismo» de los crímenes cometidos durante los años del terrorismo de Estado.

También se descubrieron placas y hubo señalamientos y carteles recordatorios para los 19 militantes que lograron escapar de la cárcel de Rawson, pero que no lograron abordar un avión que los iba a llevar a Chile, gobernado por el socialista Salvador Allende.

Se trató de una operación conjunta en la que participaron las organizaciones armadas de ERP, FAR y Montoneros para liberar a más de un centenar de detenidos políticos alojados en el penal de Rawson

Pero solo lograron escapar Mario Roberto Santucho, Enrique Gorriarán Merlo, Domingo Menna (del PRT-ERP), Carlos Osatinsky, Roberto Quieto (FAR) y Fernando Vaca Narvaja, de Montoneros, quienes sí pudieron alcanzar suelo trasandino tras tomar una aeronave.

El 22 de agosto de 1972 -una semana después de esa evasión- efectivos navales asesinaron a balazos a 16 militantes en un hecho que se fraguó como un intento de fuga y en el cual sobrevivieron solo tres presos políticos: María Antonia Berger, Alberto Camps y Ricardo Haidar.

Pasadas las 11, comenzaron a llegar al predio de este Centro de Memoria las primeras columnas de las organizaciones sociales y sindicales que iban a participar de esta convocatoria, en día frío y ventoso en las afueras de Trelew.

Luego llegaron los familiares y expresos políticos que durante los años de la represión permanecieron cautivos en la Unidad Penal Número 6 de Rawson.

Cerca del mediodía se hicieron presentes el ministro de Defensa, Jorge Taiana; su par de Cultura, Tristán Bauer; la titular del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta; el viceministro de Justicia, Juan Martín Mena; el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti, y la presidenta de Télam, Bernarda Llorente.

«A 50 años de la Masacre de Trelew estamos convencidos que la memoria, la verdad y la justicia es la mejor forma de evitar que estos hechos tan trágicos se repitan. Estamos en representación del Gobierno nacional abonado esa política para garantizar la continuidad de la democracia cuando estamos cerca de cumplir 40 años de haberla recuperado», señaló Taiana en declaraciones a Télam.

Funcionarios y familiares ingresaron al Centro de Memoria, donde se exhiben los retratos de los 19 militantes que tiene adjuntados breves textos en los que se consignan sus edades, profesiones e historias de vida.

El periodista Mario Santucho, hijo del jefe del ERP, Mario Roberto Santucho, contó que es la primera vez que estaba en Trelew para participar de las conmemoraciones de la Masacre, afirmó a Télam que «siempre hay un recomienzo para estas historias».

«Me pareció importante venir y es una sorpresa enorme de volver a sentir las cosas que me pasaban cuando comencé a recuperar mi historia, cuando volví al país en 1993», contó Mario, quien hoy tiene 47 años.

Mario afirmó que Trelew debe ser «un faro para la transformación de la sociedad con un legado que muestre que no hay que quedarse cómodo».

«La idea de la unidad no puede ser algo meramente defensivo, para aguantar. Tenemos que ir a una idea de unidad para la audacia, como pasó acá hace 50 años», remarcó.

Pasado el mediodía, los familiares y los expresos políticos dieron comienzo al acto, Sara Kohon, hermana de Alfredo Kohon, militante asesinado en Trelew, quien afirmó que las víctimas son semillas que florecieron hace 50 años».

La referente de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora Taty Almeida leyó un poema que su hijo Alejandro compuso tras la Masacre, cuando tenía 17 años.

Taty contó durante el acto que en 1975, cuando su hijo desapareció, comenzó a buscar datos entre sus efectos personales y encontró una agenda con 24 poemas. Uno de ellos se refería al asesinato.

«Es la tercera vez que lo voy a leer. La primera fue en 2000, cuando este lugar estaba cerrado y pedimos permiso al intendente para hacer una ronda. La segunda fue en 2007, cuando este Centro de Memoria se Inauguró. Hoy lo voy a leer de nuevo», afirmó.

«Trelew no ha sido aplastado/ Trelew no ha sido olvidado», se puntualizaba en las estrofas más sentidas que cerraban ese escrito que despertó la emoción de varios de los presentes

La Comisión Provincial de la Memoria (Bonaerense) y el Archivo provincial de la Memoria de Córdoba, entregaron a los familiares documentos sobre seguimientos que organismos de seguridad hicieron sobre ellos y sus actividades durante décadas.

Mientras, seguían los cantos, y las consignas, en tonadas que se identificaban con distintas provincias del país.

Por último, de forma alternada, varios familiares leyeron un documento único bajo la «con la bandera y la consigna 50 años de lucha, unidad y solidaridad, 19 flores rojas siguen floreciendo en Memoria, Verdad y Justicia».

Remarcaron que en el juicio de 2012 se demostró que los hechos de Trelew fueron «un fusilamiento de presos políticos» y no una acción defensiva de marinos que buscaban repeler un intento de fuga.

Afirmaron que aún está pendiente la extradición del exmarino Roberto Bravo desde Estados Unidos, donde recientemente fue encontrado responsable en un juicio civil por su responsabilidad en los fusilamientos.

Aseguraron que su lucha es «inclaudicable» como la de Madres, Abuelas e HIJOS exigiendo Memoria, Verdad y Justicia, y reclamaron que esas políticas deben ser mantenidas por los todos gobiernos.

«Recordar los hechos es el mejor compromiso con la juventud y el futuro», y también pidieron que los legisladores elaboren herramientas para sancionar «el negacionismo de los crímenes de lesa humanidad».

«Hoy, después de 50 años estamos unidos por nuestros compañeros en un vínculo indisoluble, familiar y militante, con la convicción de que no nos han vencido. Sus ideales se mantienen intactos tanto como sus legados políticos. Somos herederos y portadores de la obligación de mantener viva la Memoria, La Verdad y la Justicia», se afirmó en uno de los pasajes más relevantes del documento.

También se denunció la situación de Milagro Sala en Jujuy y se pidió el esclarecimiento de los crímenes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel.

Hubo un recuerdo para Paco Urondo, autor del libro «la Patria Fusilada»; para los abogados como Mario Amaya que trabajaron para liberar a los presos políticos y con el pueblo de Trelew, por su solidaridad con los militantes que se encontraban detenidos.

Por último, los familiares leyeron los nombres de los 16 muertos (Carlos Heriberto Astudillo, Rubén Pedro Bonet, Eduardo Adolfo Cappello, Mario Alberto Delfino, Carlos Alberto Del Rey, Alfredo Elías Kohon, Clarisa Rosa Lea Place, Susana Graciela Lesgart, José Ricardo Mena, Miguel Ángel Polti, Mariano Pujadas, María Angélica Sabelli, Humberto Segundo Suárez, Humberto Adrián Toschi, Jorge Alejandro Ulla y Ana María Villarreal de Santucho). Y de los tres sobrevivieron (María Antonia Berger, Alberto Miguel Camps y Ricardo René Haidar).

Cada nombre era acompañado por el grito de «presente» de la multitud, y se cerró con un sonoro: «30 mil compañeros detenidos desaparecidos/ presentes/ hasta la victoria siempre».

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